Cómo la ansiedad se esconde ¿TDAH o Ansiedad?

En los últimos años, cada vez más personas se identifican con los síntomas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). La dificultad para concentrarse, la inquietud y la impulsividad se han convertido en señales de alerta para quienes buscan respuestas sobre su manera de pensar y actuar. Sin embargo, lo que muchos no saben es que estos mismos síntomas también pueden explicarse desde la ansiedad.

Si alguna vez te has preguntado si tienes TDAH, es importante conocer cómo la ansiedad, ya sea generalizada o social, puede generar señales similares y por qué un diagnóstico preciso marca la diferencia en tu bienestar.

Los síntomas que pueden confundirte

  1. Dificultad para concentrarte

Si sientes que tu mente salta de un pensamiento a otro o que te cuesta enfocarte en tareas importantes, podrías pensar que tienes TDAH. Sin embargo, en la ansiedad, la falta de concentración suele venir de una mente sobrecargada de preocupaciones. En lugar de distraerte porque te aburres o pierdes interés (como suele ocurrir en el TDAH), te distraes porque estás atrapado en pensamientos de «¿y si…?» o en miedos sobre el futuro.

  1. Inquietud e hiperactividad

¿Sientes que no puedes quedarte quieto, que siempre necesitas moverte o hacer algo? En el TDAH, la hiperactividad se da porque el cerebro busca constantemente estimulación. Pero si la inquietud viene de un estado de tensión o de una sensación de alerta permanente, es posible que la ansiedad sea la causa. Muchas personas con ansiedad generalizada sienten una necesidad constante de estar ocupadas para evitar pensamientos incómodos.

  1. Impulsividad o evitación

Tomar decisiones apresuradas o hablar sin pensar es un rasgo común del TDAH. Sin embargo, en la ansiedad social, la impulsividad puede verse reflejada en una necesidad de evitar situaciones incómodas, como salir de una reunión antes de tiempo o evitar conversaciones difíciles. No es una falta de control, sino una reacción automática para reducir el estrés o el miedo al juicio.

¿Por qué es tan importante un diagnóstico preciso?

Si te identificaste con algunos de estos síntomas, es normal que te sientas confundido. Sin embargo, recibir un diagnóstico adecuado es clave para encontrar el mejor tratamiento. El TDAH y la ansiedad requieren enfoques distintos: mientras que el TDAH se trabaja con estrategias para mejorar la atención y la autorregulación, la ansiedad se maneja con herramientas para reducir la preocupación excesiva y mejorar la gestión emocional.

Si sientes que estos síntomas afectan tu vida diaria, no tienes que atravesarlo solo. Un psicólogo especializado puede ayudarte a entender mejor lo que ocurre y brindarte las herramientas necesarias para recuperar el control y el bienestar.

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